"La historia nos ha demostrado que cuando la clase obrera entra en escena, el régimen tiene los días contados"
Hossam el-Hamalawy





El poder en manos de pocos, con el tiempo se vuelve peligroso, la protesta en manos de un pueblo con ansias de libertad llega a ser una puerta de salida inmediata  hacia ella...
Sandra Gutiérrez Alvez

Solo pasaron unos días, desde que el pueblo salio a la calle y la clase obrera se movilizó para hacer dimitir a un líder opresor que ostentó el poder por treinta años... El pueblo de Egipto ha demostrado que nunca se debe perder la esperanza.

...

Algún día, los déspotas y engreídos burócratas entenderán que el mundo se hizo con los brazos de los obreros, la diligencia de los voluntarios y la mente de los líderes y pensadores. Y ellos, sólo han jugado un gran papel: frenar la rueda...

A veces, la vida es así: injusta y cínica



 foto perteneciente a larepublica.com.uy

 A veces, la vida es así: injusta y cínica

El ritmo acelerado de su pulso,
le impide apreciar
el fino calibre de ese hilo que la separa de la muerte…
Golpean su rostro
y  sólo el viento es quien la acaricia…
La violencia se ha hecho parte de su triste vida,
la lleva adherida a sus sentidos, como hiedra al muro;
tanto, que ya no la distingue como extraña, ni  dañina,
que no la siente destructiva, ni le es dolorosa,
sino que la carga como a otro de sus brotes,
sobre sus caderas, casi sin sentirlos,
en silencio, 
como a sus confusas obligaciones…

Y esos niños, sus niños, sus retoños,
casi son molestia…
Los ama con un amor extraño, digno de su vida,
con un amor desposeído, triste y desvirtuado.
Los ama de la manera en que puede,
como le enseñaron y si entender su propio rol,
ni sentir amor de verdadera madre.
Así como su madre, lo ha hecho con ella…
Gritando todo el día, sumida en la desesperación de perderlos.
Pues,  si los perdiera, moriría,
porque ellos son la única razón de sentirse digna.
imagen perteneciente a
http://www.telepolis.com 

El viento acaricia su cintura, desnuda y gris,
 
maltratada y marcada,  asomando las huellas de su dolor .
Su piel, se volvió una gruesa  y  mustia caparazón,
y no sabe de caricias verdaderas, más que las del frío viento Pampero,
que recio se cuela por las grietas de su pobre rancho,
hecho de lata y cartones del descampado asentamiento…

Transita caminos de dolor, melancolía y queja,
y vive cada instante de su existencia, atormentada,
amando, apenas, como se ama a si misma…
amando de la única manera que le es posible,
así como su vida de soledad , vicio , grito y llanto…

Camina algunas noches solitarias buscando recompensas.
Culmina en brazos de extraños, culpándose de todas sus miserias,
y bebe para evadirse de su tristeza…
Mientras sueña con ser salvada…rescatada…
por un héroe de grandes alas…
Pero sigue… seca, llorando,
casi siempre en silencio, por su triste vida,
desde su conciencia martillada por el dolor,
y su autoestima destruida, cree que hay otra salida.
Y camina, camina,
cargando la pobreza sobre sus hombros,
y el trato desigual de una sociedad que la condena 
a ser una excluida.
De este modo ama al mundo:
con la excusa de que la vida es así: injusta y cínica

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Y yo la observo, desde mi torre de cristal, casi dormida.
Caminando sin percibir su silenciosa vida,
mientras otros se distraen con espejos de colores
y ruidosos escaparates de fantasía.

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El ritmo acelerado de su pulso, me impide apreciar
el fino calibre de ese hilo que la separa de la muerte…
El dolor, su dolor,  se ha hecho carne en ella…
Su silencio la condena…
Mi indiferencia, la liquida…


Sandra Gutiérrez Alvez

Inherente libertad




Nací libre, pero me apresó una sociedad en cambio acelerado
que me exigió, lo mejor, lo máximo, lo perfecto.
Actué como humana, y me sentí rechazada….
Traté de encontrar la verdad caminando por el filo de la vida,
extraviándome de mi misma,  para que me aceptaran…
Perfilando precipicios,
fui  sorprendiéndome de las ambigüedades de la gente,
de los vicios extremos, de las necesidades imprudentes,
y las imprudencias innecesarias.
Entre guerras de ideales, sufrí en carne sus embates.
Irremediablemente, me aparté en espíritu
y caminé en soledad acompañada,
andando por mis veredas, perdida en mis laberintos,
confundiéndome con los actores de la auténtica vida…
Y, dando la libertad por sentada,
me asaltaron miedos y censuras desequilibrando mi razón.

Vi la muerte ante mí, como un camino de salvación
pero el ego me arrebató de los pelos…
Fui presa de mi  incauta libertad y, sin quererlo,
me hice eco de los juegos previos que no tienen razón de existir…
Porque, no hay peor amo que el que exige devoción exclusiva,
ni peor fiel, que el se cree superior porque la rinde.
Creí en las promesas de mentirosos, y mentí de buena fe.
Hasta que, jugando su mismo juego, fui víctima y victimaria.

Como mediador que se  esclaviza a sus propias leyes,
me enredé entre los brazos de la culpa,
creando nuevos laberintos para perderme y olvidar.
En mis rondas, la profunda oscuridad me sedujo,
anidé entre cuervos que me enseñaron sus garras de maldad.
Aún con mi alma a jirones, conservé mi última hilacha de libertad.
Me agoté de luchar, pero no me rendí jamás…

La noche de mi condena fue larga…
Me liberó el amor y su tenaz lucha me guío a la salida.
Los límites y enredijos de en mis propias rondas,
derribaron los muros inexistentes, que me sitiaban.
Ya libre,  corrí desesperadamente hacia mi…
Y pudiendo ver a otros, que brillaban en mi oscuridad,
me abracé con fuerza, aunándome, a mi propia libertad…

Como nací libre y es mi derecho,
nadie podrá arrebatar la libertad de mi alma.

Sandra Gutiérrez Alvez

Culpas...

Culpas…

¿Que culpa tengo de haber nacido indígena…?
Y de que el indígena sea discriminado
¿Que culpa tengo de amar las estaciones..?
de ver mi libertad y el vuelo del ave como un hecho,
de pensar que la tierra en que nací 
me pertenece por derecho
y de no saber que se compra mi derecho a vivir
con dos monedas..
¿Qué culpa tengo de no saber que algunos
quieren poseer el aire que respiro,
y el agua que bebo?
Y que otros aprovechan sus nociones
para llamarme ignorante, y descreído…
Si mi dios ha sido el sol…
hasta que me impusieron el suyo,
si mi cuna fue mi tierra,
hasta que me desterraron, 
si mi sabiduría fue la naturaleza
hasta que introdujeron sus enfermedades…
Si mi salvación es mi don de paz
y me la fueron quitando en pos del progreso…
¿qué culpa tengo…?
de querer tanto a mi tierra
de ser ella lo único por lo que vivo…
de pretender respirar mi aire puro
de llorar al hermano árbol, cuando lo derriban
de llorar al hermano río, si lo contaminan…
¿Qué culpa tengo…?
¿Que culpa tengo de que vendan mi selva?

Sandra  Gutiérrez Alvez
Seda

Un elegido





Hoy vengo con mi ritual de versos a bendecir tu alma, quiero agradecerte por tu tiempo y por tu ayuda, antiguo salvador de mis mis angustias, acompañante de tan difícil tramo de mi vida. Has sido luz en mi camino, mi maestro y mi guía…

Compartimos risas, planes y sueños. E inmutable, me viste caminar por el filo de los momentos más inoportunos, sabiendo sostenerme con grandeza. Me tendiste tu mano y te aferraste a la mía… siendo mi palabra de aliento, mi luz y mi tibieza… inspiraste los versos de la resurrección de mi poesía y le pusiste color a mi vida, siendo una brisa tibia en las mañanas más frías…

Pero las pasiones se apoderaron de la brisa, entonces vientos y huracanes entreveraron nuestra alas con garras y se desgarraron las tramas que nos unían, porque el orgullo engaña al hombre y le arrebata a la mujer su alma… la especuladora razón es más traicionera que el sabio corazón que no duerme ni se engaña, y sólo él sostiene siempre vivos los hilos de la esperanza y une las almas sin importar las malas circunstancias… 

El destino, guardián de nuestras almas, se ha empecinado en impedir que los miedos, las burlas y el despecho otra vez nos pierdan entre las nubes de la vida y que la imprudencia nos haga necios, las ansiedades traviesos y las pasiones ciegos.

Porque recuerda que las distancias no son impedimentos para aunar las almas y que el tiempo se hace nulo cuando habla el corazón y ni la muerte podría separarlas. Pero ya sabes que mi corazón late en tu presencia, mi alma se completa cuando estás conmigo y sin importar lo lejos que estés, te siento en la distancia… 

Gracias por ser mi guía…

Espero que hayas olvidado mis errores y mis momentos de estúpida agonía. Si me soportaste en mis peores momentos, y hasta callaste en tiempos de cólera… ahora en el remanso de paz quiero abrazarte con el amor que tengo, que permanece y crece con el tiempo. Este amor que no se viste de deseos, que no se aferra, que no culpa, ni juzga, que no te siente perdido porque no posee ni reclama… Este amor no quiere, ama…

Espero que entiendas, hoy mi voz es fuerte y clara. Tantas veces mi alma te necesita y calla, presa de su antigua condena de mi estupidez, contigo y con la vida. Pero soy feliz, de haberte conocido, respeto tu libertad y tu felicidad es la mía... 

Ya no tengo miedo, el amor es mayor que todo, y destruye límites. Eso es lo más valioso: aprendí una nueva forma de amar, la mejor. Me acerqué al creador, a la humanidad y a mi misma, todo a través de ti que fuiste la maravillosa herramienta.

Perdona mis errores. ¡ Es tan grande mi deuda contigo! Sé que no sería nada de lo que soy, si no te hubieras cruzado en mi camino…

Gracias por soportarme y hacerme feliz, siempre serás entre muchos, un elegido: mi gran amigo.

A quien corresponda III:




A ti, que estás buscando el sentido de tu vida:


Algún día podrás entender, que no eres sólo lo que ves. Y que perteneces al todo. Que en tu interior vive todo aquello que en el fondo reconoces como ajeno y no lo ves como propio.
Algún día podrás reconocer que tu “yo” está plagado de todo lo que te rodea, que tú eres gracias a todo lo que ronda en tu exterior y que existe desde siempre… que eres sol y agua, eres raíz y fruto, flor y semilla. Eres además la mariposa que poliniza y la gota de rocío que moja el alimento que comes cada día, eres tu prójimo, que elabora tu alimento, el que aplana la calle por la que transitas, el que limpia la basura que tú creas y aquel gusano que descompone tus desperdicios y comienza el ciclo de tus alimentos, por los cuales estás creado.
Algún día podrás desprenderte de la forma que habitas y de la forma en que han dejado tu mente y te encontrarás contigo…y con el cosmos, y con cada mota de polvo que lo forma y que habita en ti, pues tú existes por cada cosa que te rodea.
Algún día podrás prescindir de tus deseos y de tus miedos a ser juzgado, podrás perder la propia forma que te contiene y dejarte ver cómo los otros te quieran ver sin importarte lo que los otros vean o digan de ti. Por que en ese instante tú reconocerás en ti lo que siempre quisiste ver y seguramente entenderás que eres parte del todo, y todo lo que otros ven en ti y juzgan, es lo que ellos son; por eso pueden verlo. Entonces es el momento de compadecerte de ellos y no de juzgarlos o temerles.
Cuando todo esto y aún alguna otra cosa puedan actuar sobre ti y puedas despegarte de la forma que rodea tus pensamientos, entonces serás más libre, y podrás despegarte de los conceptos de los demás y unirte al universo y ver la importancia de la Madre Tierra ..
Algún otro día entenderás que tus deseos son sólo sueños que pueden impulsarte. Más, cuando entiendas que una vez cumplidos ya puedes prescindir de ellos, ese día serás tú mismo, y entonces ese día, ya no los necesitarás más. Verás que el sentido de tus sueños es reconocer que en la felicidad y estabilidad de los demás puedes reconocer las tuyas, y que ese es el sentirse pleno, en comunión con todo. Cuando entiendas que todo lo que te ata, está en tus conceptos y quieras liberarte de ellos y los deseches, entonces serás totalmente libre, y sólo restará abandonar  tus propias leyes que te esclavizan.
 Ese será el día que encuentres el verdadero sentido a la vida, dejando de parecer y sólo fluyendo en libertad entre los demás. Siendo tú mismo en comunión con todo. Amando la vida.

 Sandra Gutiérrez Alvez

La corola perfecta

  La corola perfecta, el centro abierto. Y la esperanza brillante como polen maduro a la sombra de los sueños. La esperanza vendrá. Es neces...